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El Vendedor más grande del Mundo Og Mandino

El Vendedor más grande del Mundo. Og Mandino.

Resumen

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CAPITULO I

La historia comienza con Hafid , ya anciano, recorriendo todos sus grandes bienes dentro de su gran palacio ( de 500 pasos ) y viendo toda su gran riqueza adquirida durante su vida, ningún visitante al ver su palacio podía dudar de que se trataba de grandes riquezas.

Entrando Erasmo, su tenedor de libros, esperaba a la entrada del almacén ya que Hafitz estaba contando toda su mercancía y todo el oro que llegaba (fuera de impuestos), Hafitz le consulta a Erasmo cuanto se calculaba el total del inventario ,lo vendido y lo no vendido , este le reporta que el valor es de 10 millones de talentos, Hafitz le da instrucciones de que no compre mas mercancías y que venda todo el inventario convirtiéndolo en oro, Erasmo al oir las instrucciones no comprendió ya que el presente año era el más provecho, sus libros reportaban mas ventas que la temporada del año anterior, y le comenta su incomprensión para tal orden.

Hafitz , le recuerda los tiempo de inicios , cuando él le dio las primeras ordenes ,la cual era sacar la mitad del oro recaudado para distribuirlas entre los pobres, Erasmo lo recuerda diciéndole que le sacara la mitad todos los años la mitad de la ganancia de los tesoros y los distribuyera entre los pobres.

Luego Hafitz le explica el fundamento de su decisión,

Soy ahora anciano y mis necesidades son sencillas, elementales. Dado que mi amada Lisha ha sido quitada de mí, después de tantos años de felicidad, es mi deseo distribuir todas mis riquezas entre los pobres de esta ciudad. Guardaré solo lo suficiente como para terminar mi vida sin incomodidades. Además de disponer de nuestro inventario, quiero que prepares los documentos necesarios a fin de transferir el título de propiedad de cada uno de los emporios al que actualmente lo administra por mí. Quiero también que distribuyas 5.000 talentos de oro a estos gerentes corno recompensa por sus años de lealtad, para que puedan surtir de nuevo sus estantes y anaqueles como deseen.”

 Erasmo, siguió sin comprender su orden, ya que sentía que la daba ya un anciano con los días contados de vida, en un dialogo entre abrazos,  recuerdos y lagrimas  finalmente  Hafitz da la orden de transferencia de 50.000 talentos de oro y la herencia de su Palacio y su almacén, como grato reconocimiento de todos los años de amistad y lealtad  a Erasmo.

 

CAPITULO II

 Erasmo cumple la misión que le dio su amo, Hafitz, quedando así disuelto el imperio mas poderoso de su época.

Erasmo y Hafitz, recorren el palacio hasta llegar a una habitación que había estado si acceso por mas de tres décadas donde se rumoraba el  misterio de lo que se guardaba en ella, al entrar Erasmo no dejaba de observar con curiosidad pero solo se encontraba una sala vacía a excepción de un cofre, al abrir el cofre y levantar la tapa , Erasmo se sorprende por que en él solo hay unos  pergaminos, ante la extrañeza de Erasmo , Hafitz le dice

“—Aunque esta sala estuviese repleta hasta el techo de diamantes, su valor no podría sobrepasar al que tus ojos contemplan en este sencillo cofre de madera. Todo el éxito, toda la felicidad, el amor, la paz mental y la riqueza que yo he disfrutado, están directamente relacionados con lo que contienen estos pergaminos. Mi deuda hacia ellos y hacia los sabios que me los confiaron a mi cuidado jamás podrá ser saldada.”

Hafitz pregunta y se responde;

¿Qué hay escrito en estos pergaminos que pone su valor por encima de los diamantes?

 —Todos estos pergaminos, con la excepción de uno, contienen un principio, una ley, o una verdad fundamental escrita en un estilo singular para ayudar al lector a comprender su significado. A fin de dominar el arte de las ventas, uno debe aprender y practicar el secreto de cada pergamino. Cuando uno domina estos principios, tiene el poder de acumular toda la riqueza que desea.

 Hafitz , le cuenta que cuando joven se le entrego esos pergaminos donde estaba los principios  para convertirse en el hombre mas rico del mundo, contándole que esos principios fueron estudiados y puestos en prácticas durante su vida.

Además se le revelo que al final de su vida llegaría el día en que tendría que confiar esos pergaminos a otra persona que llegaría, sin saber que buscaba esos pergaminos, que confiara en las señales y que esperara a esa persona anunciada, para entregárselos.

El anciano Hafitz encontrándose solo disfrutando del viento oriental que traia los olores del lago y del desierto encima de los techos de Damasco, y sus pensamientos se extendieron retrospectivamente a través del tiempo…

 CAPITULO III

 Era invierno, encontrándose en el monte de los Olivos , descansaba la inmensa caravana comercial de Pathros,  dentro de su tienda observa al joven Hafith en la entrada, Pathros le hace señas para que se acerque, Pathros ha considerado a Hafith, su cuidador de los animales, como su hijo.

Pathros le pregunta a Hafith cual es su pedido y que le de los fundamentos de su pedido, pensando Pathros que estaba agobiado por la creciente caravana que había ido aumentando con la cantidad de animales, pero Hafith solo le pide ser uno de sus vendedores, y su fundamento es que con frecuencia ha  oído decir que no hay ningún negocio ni profesión que ofrezca más oportunidades para elevarse por encima de la pobreza y alcanzar grandes riquezas, que la del vendedor.

Sintiéndose capaz de serlo ya que conocía a uno de sus vendedor ( Caleb ) considerado un tonto, pero que había conocido los principios y las leyes del arte de vender , se pregunto pregunta ¿no puedo yo también adquirir este conocimiento espacial? 

 Pathros sospecha que el pedido de Hafith era solo por la ambición de tener dinero  e insiste en preguntarle por que quiere convertirse en un vendedor exitoso, hasta que Hafith sonrrojado con la cabeza en bajo le confiesa que conoció a la hija de  Calnel,  Pathros se da cuenta que era por el amor de su futura mujer Lisha, y no por el simple amor a las riquezas, entonces comienza a instruirlo en el arte de generar ventas.

“—Ah sí, ahora sí que surge la verdad. El amor, y no los nobles ideales, ha cambiado a mi camellero en un poderoso soldado dispuesto a combatir al mundo. Calneh es un hombre muy rico. ¿Su hija y el camellero? ¡Nunca! ¿Pero su hija y un mercader rico,joven y bien parecido…? Ah, eso sí que es otro asunto. Muy bien, mi joven soldado, te ayudaré para que comiences tu carrera de vendedor.

 El joven cayó de rodillas y se aferró del manto de Pathros.” (Pag 15).

 Pathros da los primeros concejos y advertencias,

 “—En primer lugar, debes demostrarme a mí, y especialmente debes demostrarte a ti mismo, que puedes soportar la vida de un vendedor, porque no es una carrera fácil la que has elegido. Indudablemente, muchas veces me has oído decir que las recompensas son grandes, si uno alcanza el éxito, pero las recompensas son grandes solo porque son muy pocos los que alcanzan el éxito. Muchos sucumben a la desesperación y fracasan sin comprender que poseen ya todas las herramientas necesarias para adquirir una gran riqueza. Muchos otros hacen frente a los obstáculos que se erigen en su camino con temor y dudas y los consideran enemigos, cuando en realidad estos obstáculos son amigos y auxiliares. Los obstáculos son necesarios para el éxito, porque en las ventas, como en todas las carreras de importancia, se alcanza la victoria solo después de muchas luchas e incontables derrotas. Y sin embargo cada lucha, cada derrota, acrecienta la destreza y la fuerza, el valor y la resistencia, la habilidad y la confianza, de manera que cada obstáculo es un compañero dé armas que te obliga a ser mejor… o a abandonar la empresa. Cada desaire es una oportunidad de avanzar; si uno huye de los obstáculos o los evita, habrá echado a perder el futuro.”

Hafitz es encomendado a vender un valioso manto en la ciudad de Belén,  para ponerlo a prueba y para que comience su nueva vida de vendedor, Pathos le dice;

“—No pondré a nadie para que ocupe tu cargo hasta que regreses. Si descubres que no tienes estómago para esta profesión, lo comprenderé y no debes pensar que te ha ocurrido una desgracia. Nunca te avergüences de emprender algo aunque fracases, porque aquel que no ha fracasado nunca, no ha intentado tampoco nada. A tu regreso te interrogaré largamente respecto de tus experiencias. Luego entonces decidiré de qué manera continuaré ayudándote para que tus sueños estrafalarios se cumplan.”

 “—El fracaso no te sobrecogerá nunca si tu determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa.”.

 CAPITULO IV

 Hafitz paso cuatro días en Belén sin haber podido vender el manto pasando por diferentes rechazos, disgustado al pensar en su fracaso pensando que la profesión de vendedor no sea para el, luego al pensar en Lisha y en su padre sus dudas desaparecieron de su mente y volvió a emprender la tarea asignada para la mañana siguiente.

Durante la noche del día siguiente, vio una cueva con una luz, entonces decidió ir en silencio para tratar de descubrir al ladrón; pero al entrar en la cueva se encontró con la sorpresa de que había una pareja un joven de barba y una joven con un recién nacido en brazos, con la única protección de las mantas roídas de su padre y de su madre, Hafid sintió tanta tristeza que decidió regalarle el manto viendo que su ropa era escasa para dar calor y proteger de la humedad de la cueva al recién nacido y decide ir donde su bestia y donde estaba el manto que debía vender para envolver al recién nacido que estaba dormido  que debía de vender a aquel niño, y aunque tuviera que regresar con las manos vacías nada le iba a quitar la sensación de bienestar que se produjo en su interior cuando la madre del niño le dio un cálido beso de agradecimiento.

De regreso a Jerusalén ve fijamente una estrella encima al mismo tiempo que sus ojos se llenan de lágrimas.

 CAPITULO V

Hafitz regresa a Jerusalén sin  haber vendido el manto, a lo lejos llegando donde estaba la caravana  Pathros lo ve llegar, al verlo que lo acompaña la luz de la estrella, se da cuenta que esta en presencia de una señal del cielo y con esto Pathros queda convencido que Hafitz es el nuevo dueño de los 10 pergaminos.

CAPITULO VI

 Pathros en su tienda ya anciano y debilitado de salud, habla con Hafitz y le cuenta en un momento de su vida salvo la vida de un comerciante de unos asaltadores , este por gratitud le ofreció una recompensa, invitándolo a la casa del comerciante quien salvo, le fue mostrado el cofre donde guardaba los diez pergaminos y le fue instruido desde el primero, el cual está relacionado con el secreto de la sabiduría, hasta el último, donde le fue infundado los hábitos y la manera de pensar para el éxitos en la vida y en las ventas, aprendiendo todas estas leyes de memoria hasta convertirse en parte esencial de su vida.

Este cofre le fue regalada Patrhos y una bolsa de 50 monedas de oro adicional a una carta la cual no debía abrir sino hasta abandonar la casa adoptiva que le dio el comerciante, al alejarse abre la carta la cual le indicaba que comenzara a trabajar invertir sus 50 monedas de oro aplicando las leyes de los 10 pergaminos y que las utilidades y ganancia apartara un 50 % para entregarlas y repartirlas a los menos afortunados, pero los pergaminos no debían ser regalados ni compartido hasta el dia que recibiera una señal especial de quien seria la persona indicada para entregárselos.

Pathros le da entender que esa persona era el mismo Hafirz y le entrega el cofre que contiene los 10 pergaminos y le da las misma instrucciones, dándole además 100 talentos en oro.

 CAPITULO VII

 Hafitz llegando a la ciudad de Damasco, encontrándose con una multitud de vendedores, le llegan los temores y la desconfianza en si mismo, pensando que era un iluso al pensar que podía convertirse en un gran vendedor ya que en la ciudad los habían con mucha calificación y muchas mercancías para ofrecer a sus clientes los cuales ofrecían con mucho entusiasmo y valor, en su habitación le entra los temores pensado que necio seria el siendo un camellero como podría  convertirse un vendedor si sentía muchos  temores de caminar por las calles de la ciudad,   y sollozando en la noche cae dormido.

En la mañana siguiente ve un visitante alado, un gorjeo, quien se coloca encima del cofre de los pergaminos, Hafitz al acercarse el ave se le postro en la palma de su mano este dándole suaves picotazos en su piel, Hafitz no pudo ver de dónde entro el pájaro, ya que las aberturas eran muy pequeñas, llevo a su nuevo visitante y compartió su comida con este dándole trocitos de pan,  en eso comenzó a recordar las palabras de Patrhos «El fracaso nunca te sobrecogerá si tu determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa».

 Al terminar se acerco al cofre y desenrollando los pergaminos comenzó a sentir que los temores de su corazón habían desaparecido luego miro hacia el gorrión y también había desaparecido Hafid echó una mirada hacia el pergamino y en el encabezamiento decía:

«El pergamino número uno». Y comenzó a leer…

 CAPITULO VIII

 El pergamino numero uno.

 Hoy comienzo una nueva vida.

 Este pergamino representa el inicio de una nueva vida, ya que para ser el vendedor mas grande del mundo debe comenzarse con desapegarse de hábitos improductivos por hábitos productivos, el habito donde hace más énfasis el presente pergamino es en el habito de las lecturas diarias y las repeticiones de las lecturas claves, para así memorizarlas y dejarla condicionadas en el subconsciente o absorbidas por la misteriosa mente, el pergamino también exige que se haga un compromiso, bajo juramento, de no perder ni un solo día en el crecimiento personal a través de las lecturas y el estudio, unas de las diferencias de las personas que tienen éxitos y las que no son principalmente el habita de la lectura y la preparación.

 Mis acciones son gobernadas por el apetito, la pasión, el prejuicio, la avaricia, el amor, temor, medio ambiente, hábitos, y el peor de estos tiranos es el hábito. Por lo tanto si tengo que ser esclavo de los hábitos, que sea esclavo de los buenos hábitos. Los malos hábitos deben ser destruidos y  nuevos surcos preparados para la buena semilla.

 Porque hay otra ley de la naturaleza que dice que sólo un hábito puede dominar a otro. De manera que para que estas palabras escritas cumplan la tarea para la cual han sido designadas, debo de disciplinarme a mí mismo y adquirir el primero de mis nuevos hábitos que es el siguiente: Leeré cada pergamino durante 30 días en esta forma prescrita, antes de proceder a la lectura del pergamino siguiente.

 Primero, leeré las palabras en silencio cuando me levanto por la mañana. Luego leeré las palabras en silencio después de haber participado de la comida del mediodía.

Finalmente leeré las palabras de nuevo antes de acostarme al finalizar el día, y aún más importante, en esta oportunidad leeré las palabras en alta voz.

 Continuaré de esta forma hasta que haya vivido con cada uno de los pergaminos durante 30 días y mi lectura se haya convertido en hábito.

 ¿Y qué realizaré mediante este hábito? Reside aquí el secreto oculto de todas las realizaciones del hombre. Al repetir diariamente las palabras, se convertirán pronto en parte integral de mi mente activa, pero aún más importante, se filtrarán también hasta la otra mente mía, ese misterioso venero que nunca duerme, que crea mis sueños, y con frecuencia me hace proceder en una forma que no comprendo.

CAPITULO IX

 El pergamino número dos

Saludare este día con amor en mi corazón.

 EL amor como acto de dar, como relación interpersonal, es la actitud ante los demás y con uno mismo, que consiste en tratar el cuerpo la mente con limpieza y moderación, para dar amor hay que primero sentir amor a uno mismo.

Con este acto del amor es tomar en cuenta el hecho de interesarse por las personas o prospectos, aquí el pergamino exige que se ame a todo el mundo ya que cada quien tiene algo que enseñar, tanto ricos como pobres, tanto feos como los no feos, los jóvenes, los ancianos, así a todo ser humano y a toda creación.

Sintiendo amor es también extraer los rencores, resentimientos que se pueda tener en el corazón, sin resentimientos se llevara encima una alegría que pueda contagiar, total que sin amor se fracasará así se posean todas técnicas y conocimientos para vender.

 Porque éste es el secreto más grande del éxito en todas las empresas. La fuerza muscular podrá partir un escudo y aún destruir la vida, pero sólo el poder invisible del amor puede abrir el corazón del hombre, y hasta que no domine este arte no seré más que un mercachifle en el mercado. Haré del amor mi arma más poderosa y nadie a quien yo visite podrá defenderse de su fuerza.

 Amaré al que tiene ambiciones porque podrá inspirarme; amaré a los que han fracasado porque pueden enseñarme. Amaré a los reyes porque son solo humanos; amaré a los humildes porque son divinos. Amaré a los ricos porque sufren la soledad; amaré a los pobres porque son tantos. Amaré a los jóvenes por la fe a que se aferran; amaré a los ancianos por la, sabiduría que comparten. Amaré a los hermosos por sus ojos de tristeza; amaré a los feos por sus almas saturadas de paz.

 ¿Cómo reaccionare con la conducta de los demás? Con Amor. 

Saludaré este día con amor en mi corazón. 

¿Y cómo me enfrentaré con las personas con quienes me encuentro? De una sola manera. En silencio y en mi fuero interno me dirigiré a él y le diré que le amo. Aunque dichas en silencio estas palabras se reflejarán en mis ojos, serenarán mi frente, harán que una sonrisa se asome a mis labios, y harán eco en mi voz; y su corazón se abrirá. ¿Y quién es aquel que se negará a comprar mis mercancías cuando en su corazón sienta mi amor?

 Y principalmente me amaré a mí mismo.

 CAPITULO X

El pergamino número tres.

Persistiré hasta alcanzar el éxito

 La Persistencia y la perseverancia, se reconoce que para llegar al éxito se tendrán en el camino fracasos y dificultades que se han de ir superando, con la auto mejoramiento diario, siempre hay que persistir ya que no se sabe a cuanto estamos del éxito, mas si se tiene en cuenta que los premios y recompensas de la vida están escondido y aun mas se debe ser persistente, teniendo la aptitud que el éxito es para nosotros mismo, solo que hay que buscarlo y encontrarlo.

 Siempre daré un paso más. Si ése no es suficiente daré otro y aún otro. En realidad, un paso por vez no es muy difícil.

 De aquí en adelante consideraré el esfuerzo de cada día como un golpe de la hoja del hacha contra un poderoso roble. El primer golpe quizá ni cause temblor en el árbol, ni el segundo ni el tercero. Cada golpe en sí mismo quizá sea insignificante y al parecer sin consecuencia. Y sin embargo como resultado de golpes endebles, el roble finalmente se tumbará. Y así será con mis esfuerzos de hoy.

 Edificaré mi castillo usando un ladrillo por vez porque yo sé que los pequeños intentos, repetidos, completarán cualquier empresa.

 Jamás aceptaré la derrota y borraré de mi vocabulario palabras o frases como abandono, no puedo, imposible, irrealizable, improbable, fracaso, impráctico, sin esperanzas y retirada; porque son palabras de necios. Huiré de la desesperación, pero si esta enfermedad de la mente me atacara, seguiría trabajando en medio de la desesperación.

 Persistiré, persistiré y persistiré de nuevo. Cada obstáculo que se me presente, lo consideraré como un mero rodeo en el camino que me lleva a la meta, y un desafío a mi profesión.

 Persistiré y desarrollaré mis habilidades como el marino desarrolla las suyas, aprendiendo a dominar la furia de cada tormenta.

 Ni permitiré tampoco que los éxitos del ayer me hagan caer en el sopor de la complacencia del hoy, puesto que ésta es el gran fundamento del fracaso. Me olvidaré de los acontecimientos del día que ha pasado, ya fuesen buenos o malos, y saludaré el nuevo día con confianza de que éste será el mejor día de mi vida.

 CAPITULO XI

El pergamino número cuatro.

 Soy el milagro más grande de la naturaleza.

 Este pergamino quiere hacer la reflexión de que somos personas únicas, ninguna ha sido igual desde el comienzo de la humanidad, cada individuo posee esa exclusividad personal tanto en cualidades físicas como mentales por lo tanto no tiene sentido imitar a otros seres ya que cada individuo tiene sus dones especial o talentos y cargara con la responsabilidad de desarrollarlos y diferenciarse de otra manera adicional de las demás personas, en ser mejores, así se tendrá el orgullo de haber nacido creado y desarrollado diferente ante los demás seres.

El crecimiento continuo es otra reflexión escrita en el pergamino, ya que no se debe satisfacer el éxito que se logro determinado día, al contrario a los días siguientes debe incrementar esos éxitos y no quedarse en la gloria llegada en los días anteriores, cada día llevara y sumara más éxitos y nuevas metas constantemente en un mejoramiento continuo.

Desde el comienzo del mundo, nunca ha existido otro con mi mente, mi corazón, mis ojos, mis oídos, mis manos, mi cabello, mi boca. Nadie ha podido, ni puede ni podrá caminar y andar y moverse y pensar exactamente como yo. Todos los hombres son hermanos míos y sin embargo soy diferente de cada uno de ellos. Soy una criatura única.

 No haré más intentos vanos de imitar a otros. En cambio exhibiré mi singularidad en el mercado. La proclamaré, sí la venderé. Comenzaré ahora a acentuar mis diferencias; a ocultar mis similitudes. Así también aplicaré este principio a las mercancías que vendo.

Un vendedor y su mercancía, diferente de todos los demás, y orgulloso de la diferencia.

 Soy una cosa rara, y existe valor en todo lo raro; por lo tanto soy de valor. Soy el resultado de miles de años de progreso; por lo tanto estoy mejor equipado, tanto mental como corporalmente, que todos los emperadores y sabios que me precedieron.

Pero mi habilidad, mi mente, mi corazón y mi cuerpo se estancarán, se corromperán y

morirán a menos que les dé buen uso. Tengo un potencial ilimitado. Empleo solo una

pequeña porción de mi cerebro; ejercito solo una ínfima porción de mis músculos.

Puedo mejorar en un ciento por ciento más mis éxitos de ayer, y esto haré, a comenzar

desde hoy.

 Nunca jamás quedaré satisfecho con los éxitos del ayer, ni me entregaré tampoco a la alabanza personal por hechos que en realidad son demasiado pequeños para aún ser reconocidos. Puedo realizar mucho más de lo que he realizado y lo haré, porque ¿por qué razón el milagro que me produjo debe terminar con mi nacimiento? ¿Por qué no puedo extender ese milagro a mis hechos de hoy?

 No estoy de casualidad en esta tierra. Estoy aquí con un propósito, y ese propósito es crecer hasta convertirme en montaña, y no encogerme hasta parecer un grano de arena.

 De aquí en adelante concentraré todos mis esfuerzos a transformarme en la montaña más elevada de todas, y exigiré a mi potencial hasta que me pida tregua.

 Practicaré y mejoraré y puliré las palabras que pronuncio para vender mis mercancías,

 Asimismo procuraré constantemente mejorar mis modales y atractivos, puesto que son el  azúcar hacia la cual todos son atraídos.

 Concentraré todas mis energías a hacer frente al desafío del momento, y mis actos contribuirán a que me olvide de todo lo demás. Los problemas de mi casa los dejaré en casa. No pensaré en mi familia cuando estoy en el mercado, porque esto ensombrecerá mis pensamientos. De igual manera los problemas inherentes al mercado serán dejados en el mercado y no pensaré en mi profesión cuando estoy en mi casa, puesto que esto apagará mi amor.

 No hay lugar en el mercado para mi familia, ni hay lugar tampoco en mi casa para el mercado. Divorciaré al uno del otro y de esta manera permaneceré unido a ambos.

 Deben permanecer separados o morirá mi carrera. Esta es la paradoja de los siglos.

 Y la naturaleza no conoce derrota. Con el tiempo, emerge victoriosa, y así lo haré yo, y con cada victoria la próxima lucha no será tan difícil.

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Capítulo XII

 El pergamino número cinco

Viviré este día como si fuese el último día de mi vida.

 El tiempo es nuestro aliado si sabemos aprovecharlo, la enseñanza de este pergamino esta dirigida al factor tiempo, cada día cada hora no podrá ser repuesta, solo tenernos el valor de hoy para vivir y crecer, los dolores del pasado quedaran en el pasado, solo hoy queda para corregir cada error y mejorar constantemente para no repetirlo, el futuro solo existe y yace en el futuro, solo en el presente el ahora es para dedicarse a no perder en acciones que no traigan provechos, el presente es para aprovecharlo empleando acciones que traigan resultados.

 ¿Y qué haré con este último día de valor incalculable que me queda? Primero, sellaré el contenido de la vida de manera que ni una gota se derrame sobre la arena. No perderé ni un momento siquiera en lamentarme por las desgracias del ayer, las derrotas del ayer, los sufrimientos del ayer, porque ¿por qué debo desperdiciar lo que es bueno en lo malo?

¿Puede la arena deslizarse hacia arriba en el reloj? ¿Saldrá el sol donde se pone y se pondrá donde sale? ¿Puedo vivir de nuevo los errores del ayer y corregirlos? ¿Puedo hacer que etornen las heridas del ayer y sanarlas? ¿Puedo volverme más joven que ayer? ¿Puedo desdecirme del mal que he hablado, anular los golpes que he asestado, el dolor que he provocado? No, el ayer ha quedado sepultado para siempre y no pensaré más en él.

 No! El mañana yace sepultado con el ayer, y no pensaré más en él. Viviré este día de mi existencia.

 Este día es todo lo que tengo, y estas horas son ahora mi eternidad.

 ¿Qué valor asignaré a las horas que me quedan? Las consideraré inapreciables.

 Eludiré con ahínco a todo aquello que mata el tiempo. A la indecisión destruiré con la acción; sepultaré las dudas bajo la fe; el temor destruiré con la confianza. No escucharé a los labios ociosos; no me quedaré donde hay manos ociosas; a personas ociosas no visitaré. De aquí en adelante sabré que el cortejar la ociosidad equivale a robar alimentos, ropas y calor de aquellos a quienes amamos. No soy ladrón. Soy un hombre que siente cariño en su corazón y hoy es mi última oportunidad de demostrar mi cariño y mi grandeza.

 Los deberes de hoy cumpliré hoy. Hoy acariciaré a mis hijos mientras son niños aún; mañana se habrán ido, y yo también. Hoy abrazaré a mi mujer y la besaré dulcemente; mañana ya no estará ni yo tampoco; hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado; mañana ya no clamará pidiendo ayuda, ni tampoco yo podré oír su clamor. Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo; mañana no tendré nada que dar, y no habrá nada que recibir.

 Capítulo XIII

 El pergamino número seis

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Hoy seré dueño de mis emociones.

 Las emociones son producidas de acuerdo a los pensamientos y las actitudes, si se dominan los pensamientos por resultado se cambiaran las emociones y las acciones, la enseñanza de este pergamino número seis enumera unas técnicas a seguir para evitar las malas y no producentes emociones, que son las tristeza, la depresión, soledad, miedos, inseguridad ,etc. Las emociones son contagiosas por lo tanto el estado de ánimo  interno son percibidas por las demás personas, entonces para radiar entusiasmo, corazón, alegría, seguridad, admiración, etc. se debe primero sentir estas características emocionales en el interior de la mente, resalta la importancia de tener el control de las emociones positivas y producentes ante  los actos de las negociaciones con los prospectos, y los resultados estarán proporcionados por las emociones, emociones negativas resultados negativos, presentaciones con las emociones positivas resultados positivos.

 Si les ofrezco gozo y entusiasmo y claridad y alegría a mis clientes, reaccionarán con gozo y entusiasmo, claridad y alegría, y mi tiempo me producirá una cosecha de ventas y un granero de oro.

 Hoy seré dueño de mis emociones.

 ¿Y cómo dominaré a mis emociones para que todos los días sean días felices y productivos? Aprenderé este secreto de los siglos: Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones; fuerte es aquel que compele a sus acciones que controlen sus pensamientos. Todos los días cuando despierto seguiré este plan de batalla antes de ser capturado por las fuerzas de la tristeza, de la autocompasión y del fracaso:

 Si me siento deprimido cantaré.

 Si me siento triste reiré.

 Si me siento enfermo redoblaré mi trabajo.

 Si siento miedo me lanzaré adelante.

 Si me siento inferior vestiré ropas nuevas.

 Si me siento inseguro levantaré la voz.

 Si siento pobreza pensaré en la riqueza futura.

 Si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado.

 Si me siento insignificante recordaré mis metas.

 Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos.

 Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas.

 Si siento complacencia, recordaré mis competidores.

 Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza.

 Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento.

 Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta.

 Si me siento orgulloso en exceso, recordaré un momento de debilidad.

 Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas.

 De aquí en adelante reconoceré e identificaré el misterio de los estados de ánimo de toda la humanidad, y en mí. Desde este momento estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierta en mí todos los días. Dominaré mis estados de ánimo mediante una acción positiva, y cuando haya dominado mis estados de ánimo, controlaré mi destino.

Hoy controlo mi destino, y mi destino es el de convertirme en el vendedor más grande del inundo.

 Seré dueño de mí mismo.

 Seré grande.

 Capítulo XIV

 El pergamino número siete

Me reiré del mundo.

Esta actitud de reírse ante los momentos difíciles, ante ofendas de los demás, ante malas circunstancias,  es solo comprendiendo por una razón, que el mismo lector de los pergaminos debe poner en práctica repitiendo las tres palabras que son;”Esto pasara también”, como el mismo debe de decirse repetidamente hasta que logre el reflejo condicionado cuando se llega a vivir malas circunstancias y tener el ánimo de reírse del mundo.

Teniendo en práctica esta reacción, evitara bajar sus estados de ánimos, para no necesitar soltar lágrimas, ni lamentos, ni desesperaciones, aprendiendo a consolarse internamente con la risa y teniendo en cuenta las tres palabras, Esto Pasara También.

 ¿Y cómo me reiré cuando me confronta un hombre o acciones que me ofenden y que provocan mis lágrimas y maldiciones? Tres palabras aprenderé a repetir hasta que se

conviertan en un hábito tan fuerte que inmediatamente aparecerán en mi mente siempre

que el buen humor amenace apartarse de mí. Estas palabras, transmitidas por los antiguos, me harán triunfar en la adversidad y mantendrán mi vida en equilibrio. Estas tres palabras son: Esto pasará también.

 Nunca permitiré que me vuelva tan importante, tan sabio, tan grave y reservado, tan poderoso, que me olvide de reírme de mí mismo y de mi mundo. En este asunto seguiré siempre siendo un niño, porque solo como un niño se me ha otorgado la habilidad de admirar a los demás; y mientras admire a otro nunca me formaré una opinión excesiva de mí mismo.

Capítulo XV.

 El pergamino número ocho.

Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento

 Nunca quedar satisfecho con lo que se ha logrado, lo que se ha alcanzado, viendo el pasado que ha alcanzado las metas propuesta luego puede pensar y estar seguro que puede lograr otras nuevas, ¿Como lo hace? Multiplicando el valor en ciento por ciento, plantándose metas diarias, semanales, mensuales, e ir creciendo y madurando cada vez día a día, al momento de alcanzar una meta se propondrá otra, cuando sea alabado por sus logros los oirá con humildad.

 Para que crezca y se multiplique es necesario plantar el grano de trigo en la oscuridad de la tierra, y mi fracaso, mi desesperación, mi ignorancia y mis inhabilidades son la oscuridad en la cual he sido plantado a fin de madurar. Ahora, como el grano de trigo que brotará y fructificará solo si es nutrido por la lluvia y el sol y los vientos tibios, yo también debo nutrir mi cuerpo y mi mente para cumplir mis sueños. Pero para crecer hasta llegar a su plenitud el trigo debe esperar los caprichos de la naturaleza. Pero yo no necesito esperar porque tengo el poder para escoger mi propio destino.

 Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

 ¿Y cómo lograré esto? Primeramente fijaré metas para el día, la semana, el mes, el año y mi vida. Así como la lluvia debe caer antes de que el grano de trigo rompa su cáscara y germine, así yo también debo tener metas y objetivos para que mi vida cristalice. Al fijarme metas recordaré mis mejores trabajos del pasado y los multiplicaré en un ciento por ciento. Este será el nivel según el cual viviré en el futuro. Nunca me preocuparé de que mis metas sean demasiado elevadas, puesto que ¿no es mejor acaso apuntar mi lanza a la luna y herir solo a un águila que apuntar mi lanza al águila y pegarle solo a una roca?

 La magnitud de mis metas no me asombrará aunque quizá tropiece antes de alcanzarlas.

Si tropiezo me levantaré de nuevo y mis caídas no me preocuparán porque todos los hombres deben de tropezar con frecuencia antes de llegar a su hogar.

 Que otros construyan una cueva con su arcilla yo construiré un castillo con la mia.

 Hoy multiplicaré mi valor en un ciento por ciento.

 No cometeré el terrible crimen de apuntar demasiado bajo.

 Realizaré la labor que un fracasado no realizará.

 Siempre extenderé mi brazo más allá de lo que está a mi alcance.

 No quedaré nunca contento con mi actuación en el mercado.

 Siempre ampliaré mis metas tan pronto como las haya alcanzado.

 Procuraré siempre hacer que la próxima hora sea mejor que ésta.

 Proclamaré siempre mis metas al mundo.

 Y sin embargo, nunca proclamaré mis éxitos. Que el mundo en cambio se me acerque

con alabanza y que tenga yo la sabiduría de recibirlo con humildad.

 Capítulo XVI

 El pergamino número nueve

 Mis sueños carecen de valor alguno, mis planes son como el polvo, mis metas son imposibles.

 Todo ello carece de valor a menos que sea seguido de la acción.

 Procederé ahora mismo.

 Se puede tener el sueño mas grande y las mejores metas pero sin la acción nada tiene valor, solo se seria un soñador fracasado, el éxito exige acción, proceder ahora mismo, se tiene que proceder en los pensamientos de lo que se quiera lograr,  así se fracase es mejor proceder a solo quedarse sin acción y sin haber intentado la búsqueda de una meta, lo que si es seguro que sin proceder y continuar lo comenzado simplemente perecerá y los esfuerzos anteriores serán en vano, al acción debe ser el alimento diario.

 Solo la acción es la chispa que enciende el mapa, el documento, este pergamino, mis sueños, mis planes, mis metas, hasta convertirlos en una fuerza viviente. La acción es mi alimento y bebida que nutrirá mi éxito.

 No eludiré las tareas de hoy ni las postergaré para mañana, porque sé que el mañana nunca llega. Déjenme proceder ahora aunque mis acciones no traigan la felicidad o el éxito, porque es mejor proceder y fracasar que quedarse inactivo y salir del paso a duras penas. La felicidad, en realidad, quizá no sea el fruto arrancado mediante mi acción, y sin embargo sin la acción todo fruto morirá en su tallo.

 Solo la acción determina mi valor en el mercado, y para multiplicar mi valor multiplicaré mi acción.

 Yo siento la sed del éxito. Siento sed de felicidad y de paz mental. Si no procedo, si no actúo, pereceré en una vida de fracaso, de miseria, de noches de insomnio.

 Impartiré órdenes y obedeceré mis propias órdenes.

Capítulo XVII

 El pergamino número diez

san-pedro-y-san-pablo

 El presente pergamino es una enseñanza de cómo se debe orar, la plegaria , la fe de reconocer que existe Dios y que este nos oye cuando nos dirigimos a El, con Fe mediante la oración, en las oraciones de un buen y excelente vendedor no debe pedir las cosas materiales sino las señales, directrices, fuerzas, visión, inteligencia, buen juicio, buenos hábitos  y la guía continua.

Nunca oraré pidiendo las cosas materiales de este mundo. No estoy llamando a un sirviente para que me traiga alimentos. No le estoy ordenando a un fondista o mesonero para que me proporcione habitación. No pediré jamás que se me otorgue oro, o amor, o buena salud, o victorias mezquinas, o la fama, o el éxito o la felicidad. Sólo oraré por directivas y orientaciones, para que se me señale el camino para adquirir estas cosas, y mi oración será contestada siempre.

Oraré pidiendo directivas y orientación, y oraré como un vendedor de esta manera:

Oh creador de todas las cosas, ayúdame. Porque hoy me interno en el mundo desnudo y solo, y sin tu mano que me guíe me extraviaré del camino que conduce al éxito y a la felicidad.

No pido ni oro ni ropas ni aún las oportunidades en consonancia con mi habilidad; en cambio guíame para que adquiera habilidad para aprovechar mis oportunidades.

 Tú les has enseñado al león y al águila cómo cazar y prosperar con sus dientes y sus garras. Enséñame a cazar con palabras y a prosperar con amor para que sea un león entre los hombres y águila en el mercado.

 Ayúdame a permanecer humilde en los obstáculos, y fracasos; sin embargo, no ocultes de mi vista el premio que acompañará a la victoria.

 Asígname tareas en cuyo desempeño otros hayan fracasado; sin embargo guíame para que pueda arrancar las semillas del éxito de entre sus fracasos.

 Confróntame con temores que me templen el espíritu; sin embargo, concédeme el valor para reírme de mis dudas.

 Dame un número suficiente de días para alcanzar mis metas; y sin embargo ayúdame para vivir hoy como si fuera mi último día.

 Guíame en mis palabras para que produzcan frutos. Sin embargo sella mis labios para que no diga chismes y nadie sea calumniado.

 Disciplíname para que adquiera el hábito de no cejar nunca; sin embargo señálame la forma de usar la ley de los promedios.

 Hazme alerta a fin de reconocer la oportunidad; y sin embargo otórgame paciencia que concentrará mis fuerzas.

 Báñame en buenos hábitos para que los malos se ahoguen; sin embargo concédeme compasión para las debilidades de los hombres. Déjame saber que todo pasará; sin embargo ayúdame a contar mis bendiciones de hoy.

 Exponme ante el odio para que no me sea extraño; sin embargo llena mi copa de amor para que pueda convertir a los extraños en amigos.

 Pero que todas estas cosas sean así si es tu voluntad. Soy tan sólo un pequeño y solitario grano de uva que se aferra a la viña, y sin embargo me has hecho distinto de todos los demás. En realidad debe existir un lugar especial para mí.

 Guíame. Ayúdame. Señálame el camino.

 Déjame que llegue a ser todo lo que tienes planeado para mí cuando mi semilla fue plantada y seleccionada por ti para germinar en la viña del mundo.

 Ayuda a este humilde vendedor. Guíame, Dios.

 Capítulo XVIII

 Hafitz solo le quedaba esperar con paciencia la llegada del nuevo dueño de los pergaminos, espero durante tres años.

Llega un visitante procedente de Tarso llamado Saulo, presentándose con una aspecto que no reflejaba confianza, es recibido por Erasmo, Saulo solicita ver a Hafitz.

Erasmo se dirige a donde se encontraba Hafitz para anunciar al visitante.

Hafitz recibe el visitante, haciendo una reverencia le pregunta,

¿Es usted al que llaman el vendedor más grande del mundo?

Hafitz respondiéndole que así era conocido en tiempos pretéritos pero ahora ya estaba retirado.

Saulo, comienza a dar las razones de sus visita, que eran buscar directrices y ayuda para el poder predicar y propagar una nueva Fe y comienza a contarle su historia;

Pasado hace cuatro años,  apedrearon a un santo llamado Esteban culpado por seguir a Jesús y proclamarlo como el Mesías el Hijo de Dios, donde el había participado , también  le dijo que años más tarde Jesús se le apareció en sueños y le dijo que se dirigiera a la ciudad y una vez allí le diría lo que tenía que hacer, una vez allí se dio cuenta de lo que tenía que hacer era predicar que Jesús, al que habían asesinado era el Hijo de Dios, y aunque mucha gente no le hacía caso él seguía predicando, se dio cuenta de que no predicaba bien la palabra de Dios, y la misma voz de antes le dijo que si quería seguir predicando que buscara al más grande vendedor del mundo porque él le enseñaría el camino para esparcir su palabra. Hafid le pidió que le contara cosas de Jesús, y éste le contó todas las cosas buenas que había hecho en su vida, y le dio el manto con el que Jesús nació, entonces Hafid se dio cuenta que había sido a ellos a quiénes les había regalado el primer manto que Pathros le había dado para vender. Hafid se dio cuenta de que esa era la señal y mandó a Erasmo traer el cofre con los pergaminos, porque ya había encontrado al vendedor que buscaba.

elvendedor_masgrande_delmundo

Lcdo.Miguel Montilva.   twitter @miguel_montilva
Empresario Independiente 
AMWAY VENEZUELA
e mail montilva@gmail.com

y te invito para que conozcas una nueva oportunidad de negocios !!  

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  1. grasias me sirvio muchisimo

    Responder
  2. Sebastian sanchez

    Te quiero realizar una consulta es conveniente leer el libro como el recomienda en la parte de los pergaminos ósea un pergamino cada treinta días y tres veces por dia o no hay que prestarle atención a eso , muchas gracias Sebastián Sánchez

    Responder
    • Ante todo gracias por Escribir, recuerda que el personaje se compromete a realizar de ese modo las lecturas con el Fin de que quede bien anclado en su mente y en su subconsciente, es como un acondicionamiento subconsciente para que su conducta como vendedor sea muy fiel a los pergaminos, pues te recomiendo que lo hagas diariamente en voz alta tres veces al día durante no 30 días si por 21 días ,suficiente .

      Responder

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